«Perseguir el hit es como la búsqueda del Santo Grial»

 

Vicente Carrasco • Productor musical

El compositor alicantino califica de «fundamental» el papel de la música en los anuncios televisivos


Zip Zap Producciones Audiovisuales surgió en 2005 bajo la denominación de Zip Zap Music con el objetivo, según  su sitio web, de «ofrecer servicios y productos audiovisuales únicos y distintivos que se adapten a las necesidades creativas de los clientes». Asimismo, la firma está especializada en el desarrollo de contenidos originales para televisión y publicidad. Vicente Carrasco (Alicante, 1978), que se define como «melómano y creador», es cofundador de la sociedad ubicada en Madrid. Formado como Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones y especializado en Sonido e Imagen, compone y produce música en el estudio de Zip Zap. Mediaset, Atresmedia o RTVE son algunos de los grupos que solicitan sus servicios.

¿Cómo está el mercado audiovisual en España?

Hay muchos campos de desarrollo y trabajo. Existe una línea general en la que, desde mi punto de vista, hay una necesidad de contenidos brutal porque los consumimos de una forma feroz. Es una consecuencia de la existencia de tantos canales diversificados y segmentados para la audiencia como Netflix, HBO y otros portales de internet. Y da igual si estamos hablando de música, cine, televisión o publicidad: el nivel de producción es altísimo en cuanto a cantidad. Aunque al fraccionar la audiencia, la repercusión de los contenidos es menor que antes. Resulta muy difícil alcanzar una elevada notoriedad, pero la actividad es incesante para todos los profesionales del sector. A nivel laboral hay bastantes oportunidades para técnicos y creativos.

Un reciclaje continuo…

En la música veo nuevas vías de explotación. Antes teníamos unos caminos tradicionales que nos llevaban a tres grandes compañías discográficas que abarcaban casi la totalidad de la producción. Ahora es distinto y se pueden hacer planteamientos y proyectos antes impensables. Es algo que afecta a todos los ámbitos. Con Spotify y Youtube, la música se consume de una forma muy diferente respecto a la década anterior. Hay que estar muy encima de las tendencias y con la globalización se puede colaborar con creadores de cualquier punto del planeta. Se abren muchas ventanas, en definitiva.

«En la música veo nuevas vías de explotación. Antes teníamos unos caminos tradicionales que nos llevaban a tres grandes compañías discográficas»

¿Tiene independencia para hacer su trabajo?

Depende del cliente. Es una cosa muy personal. El principal problema es definir los límites del briefing, que es la premisa recibida para abordar la producción. Hay quien lo tiene muy claro y posee un conocimiento musical básico con el que poder expresarse para dejar las pautas claras, pero otras veces no es así. Y es complicado, porque los clientes pueden saber qué quieren pero no cómo demandarlo. La solución que encontramos para estas situaciones consiste en utilizar música referencial. Con la comparación establecemos parámetros que ayudan a acotar límites y llegar a los objetivos que se plantean.

Zip Zap ha puesto la música en espacios televisivos como Fabricando Made in Spain, La Sexta Deportes o TVEmos. ¿Qué proceso sigue para componer?

Cambio constantemente mi forma de producir. Me adapto a las nuevas herramientas que van saliendo. Ya no tengo un método clásico fundamentado en un sistema de melodía y letra; sino que se trabaja más con programaciones de base electrónica para dar más peso a la parte rítmica que a la armónica y melódica. Sobre todo es muy importante trabajar de forma colaborativa. Ese ser individual que compone sus canciones en su cuarto, estudio o zona de confort ya no se lleva. La composición la entendemos como algo colectivo. Todos aportamos y cada uno tiene un valor que complementa al resto. Hace poco organizamos un Songwriting Camp en Madrid donde varios autores y productores que no nos conocíamos de nada nos pusimos a crear música conjuntamente; mezclando muchas influencias y géneros. Aplicar esta técnica es muy habitual a la hora de producir el repertorio de grandes estrellas como Beyoncé o Katy Perry.

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Las instalaciones de Zip Zap se caracterizan por ser un espacio amplio y diáfano . Foto: Zip Zap

¿Y para inspirarse?

Las historias que se suelen contar en las canciones tienen paralelismos con vivencias o experiencias personales, aunque muchas veces se van robando ideas. Se trata de coger de un poco de aquí y otro de allá. Hay una parte de realidad y otra de ficción. Nunca se sabe dónde termina lo real y empieza lo imaginario. Esa mezcla es maravillosa. De una frase o un comentario que se oye en el entorno puede surgir una historia que se traza de comienzo a fin. A nivel técnico, unas veces se empieza con una melodía, otra con un gancho, el título o la letra. No hay normas, sino herramientas. La fuente de creatividad depende de cómo sean utilizadas o combinadas.

«Para componer no hay normas, sino herramientas. La fuente de creatividad depende de cómo sean utilizadas o combinadas»

En 2011, la Universidad de Bristol ideó un software que, supuestamente, era capaz de predecir a través de parámetros matemáticos si una canción tendría éxito comercial o no con una precisión del 60%. ¿Piensa que existe un patrón para crear algo pegadizo?

Están muy de moda los algoritmos predictivos. Por ejemplo, Spotify trabaja con una compañía norteamericana que se dedica a sugerir música al usuario de acuerdo al estado de ánimo que este refleja en las redes sociales. Es una realidad que las grandes compañías de internet y proveedores están incorporando en sus sistemas sugerencias de contenido. No obstante, varios autores estadounidenses han desmitificado bastante el hecho de que se pueda predecir si una canción va a ser un éxito. Es un concepto que tiene que ver con el cerebro humano y con las vivencias de cada persona más que con un algoritmo analítico, patrones de frecuencias de ritmos e incluso reconocimiento de letras. Eso sí, hay elementos que funcionan. Todos los hits tienen algo en común. A veces es un gancho, un riff o una repetición porque el ser humano funciona muy bien a través de imitar a los demás. Es fundamental reiterar cosas que nuestra memoria sea capaz de retener fácilmente, contar historias directas en primera persona para sentirnos identificados y emplear ritmos potentes que sugieran movimiento. Es obvio que la difusión de la composición también tiene relevancia. Sin apoyo mediático en radio, televisión e internet es más difícil. ¿Hay una fórmula maestra para tener éxito? Si existiera, se perdería la gracia. Es decir, perseguir el hit es como la búsqueda del Santo Grial.

¿Puede la música de un anuncio incitar a comprar?

Claro que sí; si no sirviese para eso no tendríamos trabajo en la publicidad. Tampoco se escucharían canciones muy conocidas de Queen una y otra vez en los anuncios de medicamentos o de agencias de viajes. Tampoco el tema All you need is love en campañas de Orange al mismo tiempo que está sirviendo para promocionar un nuevo programa de Risto Mejide en Mediaset. Es un elemento fundamental.

Zip Zap compuso la música para este comercial de MONI Smart Security

Sin embargo, se puede correr el riesgo de que el consumidor solo recuerde la música y no el producto…

Ya es un debate que tiene que ver con la creatividad publicitaria. Cuando B.B. King era un adolescente y actuaba en la radio, se hacía fotos con la firma de harinas que le patrocinaba. La vinculación entre marcas y publicidad es tan antigua como la existencia de la propia comercialidad de la música. Es posible que a veces el producto quede en un segundo plano, pero luego se compensa porque, de este modo, no se seguirían estableciendo ese tipo de relaciones. Grandes empresas que se dedican a sectores con target muy joven como es el de las bebidas refrescantes se preocupan por conectar y asociarse con la experiencia musical de los adolescentes. Lo mismo ocurre cuando se pasa a la siguiente franja de edad: la de las cervezas y los festivales de música. Hay un montón de vinculaciones de marcas. Es positivo para todos.

El pasado 26 de abril tuvo lugar el Día Mundial de la Propiedad Intelectual. ¿Ha tenido alguna vez problemas con los derechos de autor en Zip Zap?

No, hay que conocer dónde están los límites. La legislación es un poco ambigua cuando contempla algo tan relativo como la intencionalidad de plagio. Se redactan informes periciales en cuanto a acordes, cadencia melódica, letra y estilo para dictar una sentencia en caso de que se infrinjan los derechos de autor.

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Making-of del rodaje del videoclip para la canción Una luz en el horizonte de la cantante Laura Durand en la ciudad de Los Ángeles. Foto: Vicente Carrasco
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